jueves, 10 de marzo de 2011

Las Historias de Vida.

Un instrumento para indagar en la realidad social.


Las historias de vida se enmarcan dentro de una de la corrientes metodológicas más importante en la s Ciencias Sociales.

Si metodología designa el modo en que enfocamos los problemas y buscamos las respuestas: las Historia de Vida son una forma particular de ello.
En las Ciencias Sociales han prevalecido dos perspectivas teóricas principales: el positivismo y la fenomenología.

La primera tiene su origen en los teóricos del siglo XIX y pricipios del XX (A Comte y E. Durkheim) Busca los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuos. Durkheim afirma que el científico social debe considerar los hechos  o fenómenos sociales como “cosas” que ejercen influencia externa sobre las personas.

La fenomenología tiene una larga historia en la filosofía y la sociología, autores como Berger, Luckman, Schutz avalan esta corriente. En sentido amplio se utiliza en las ciencias sociales para designar una tradición preocupada por la comprensión de los fenómenos sociales a partir del sujeto.

Quiere entender los fenómenos sociales desde la perspectiva del actor. Examina el modo en se experimenta el mundo desde los actores sociales. La realidad que importa es lo que las personas perciben como importantes.

En definitiva si el positivismo busca la explicación de los hechos sociales, la fenomenología pretende la comprensión de los fenómenos sociales Ambas perspectivas teóricas requieren diferentes metodologías:

El positivismo busca las causas principalmente con cuestionarios, estadísticas, estudios demográficos,....
El fenomenólogo busca la comprensión de lo que acontece a través de métodos cualitativos, observación participante, entrevistas en profundidad, historias de vida,…

Las técnicas cualitativas, observación, biografías, relatos, entrevistas  son tan antiguas como la historia escrita, historiadores y viajeros, desde Herodoto pasando por Marco Polo,  podrían ser ejemplos que dan testimonio de la utilización de esos métodos.

A partir del s.XIX se utilizan conscientemente como instrumento de la investigación social. Primera obra sociológicamente científica Frederik LePlay (1855) La clase obrera Europea; estudio sobre familias y comunidad europeas , utiliza la observación participante: observación empírica e inferencias esenciales.

En Antropología el trabajo de campo y la observación participante hizo valer sus méritos como técnicas para el conocimiento de la realidad social hacia principios de siglo (F. Boas, B. Malinowski)

En Ciencias Sociales, le cabe el mérito de haber introducido las historias de vida en el mundo de los científicos sociales como un instrumento más de observación y análisis a la escuela de Chicago (1910-1940).

Esta técnica es utilizada en estudios sobre la vida urbana tales como: The Hobo de Anderson, The Taxi-dance de Cressey, The gang de Thrasser, The jack-roller de Shaw, Ladrones profesionales de Sutherlan.

También existe una amplia bibliografía sobre temas que tiene que ver con la vida de lo inmigrantes y sus familias. Tempranamente sociólogos vinculados a la Escuela de Chicago como Thomas y Zaniecki realizan 1918-1920 un estudio sobre las familias campesinas polacas que emigran a América (The polish peasant in Europe and America.)

A pesar de la importancia de estos estudios el interés por los métodos cualitativos declinó con la preeminencia de la grandes teoría (Parsons, 1951) y de los métodos cuantitativos.  A partir de 1960 resurgió la tradición cualitativa (Becker, 1963; Goffman, 1961)[1]

En la actualidad es dificil diferenciar la investigación sociológica cualitativa y lainvestigación antropólógica o de otras disciplinas enmarcadas en las ciencias sociales. Ejemplos de esto lo encontramos en: Liebow, 1967, Tally’s Corner, Whyte, 1955, Street Corner Society; Suttles, 1968, The social order of the Slum.



A diferencia de las entrevistas estructuradas en las que a todas las personas se les formula las preguntas en términos idénticos, en las historias de vida se utiliza técnicas similares de las entrevistas en profundidad:
Es decir, se tratan de entrevistas flexibles y dinámicas, no directivas, abiertas, e implica encuentros reiterados cara a cara entre el investigador e informante. Estos encuentros van dirigidos hacia la comprensión de las perspectivas que tienen los informantes respecto de sus vidas, sus experiencias o situaciones, tal como las expresan con sus propias palabras.

Se ha de seguir el modelo de una conversación entre iguales, en contraposición a un intercambio formal de preguntas y respuestas.

En un comienzo debe avanzarse lentamente, lo fundamental es establecer una relación de empatía con el informante, aprender como habla, procurar que se sienta cómodo, comprender aquellas cosas que son importantes para él.

El investigador debe aprehender las experiencias destacadas de la vida de las personas y las definiciones que esas personas aplican a tales experiencias.
La historia de vida presenta la visión que de su vida que tienen las personas con sus propias palabras . El investigador debe solicitar activamente el relato de las experiencias y los modos de ver de la persona, para finalmente construir la historia como producto final

*  Los datos son enunciados verbales o discursos
*  Los relatos son susceptibles de producir las mismas falsificaciones, engaños, exageraciones y distorsiones que caracterizan el intercambio verbal
*  Puede haber discrepancia entre los que se dice y lo que realmente se hace
*  La gente ve el mundo con lentes distorsionadoras
*  Se dice y hacen cosas distintas según la situaciones (R. LaPiere, 1934-35; visita con una pareja china 251 hoteles solo uno no les dio albergue, seis meses mas tarde envía un cuestionario y de los 128 que contestaron solo uno respondió que aceptaría chinos).

Esquema: Elaboración de una historia de vida


*  Etapa inicial
*  Definir los objetivos y el tema central ( e hipótesis si hay).
   
*  Justificación del método escogido.
   
*  Delimitar la unidad de análisis (comunidad, grupo profesional, colectivo, etc.)
   
*  Recopilar  previamente documentación existente sobre el teme de investigación.


*  Explicitar los criterios de selección del o de los informantes. Pueden ser escogidos:
   
*  Al azar


*  Por aproximación al universo de análisis (haciendo servir censo, padrones, etc.. o técnicas como encuestas).
   
*  (Se pueden escoger ambos métodos).
   
*  Importancia de encontrar al informante ideal.

ETAPAS SIGUIENTES

*  Aspectos que se han de pactar con el informante:
   
*  Las finalidades de la investigación.
   
*  La forma como se registrará la información (cassette,...).
   
*  El acceso que terceras persones puedan tener a la información .
   
*  El tema del anonimato, camuflaje de situaciones, de lugares de personas.
   
*  Perspectivas de publicación del material.

     Compensación.

FASE DE ENTREVISTA

Aspectos importantes:
*  Selección de buenos informantes.
*  Buena armonía y entendimiento (empatía).
*  Buena disposición del investigador y paciencia.

Se ha de buscar personas que respondan a un perfil característico y representativo del universo sociocultural que se está estudiando. (Gente integrada en su medio, que dispone de tiempo, de una buena historia, capaces de reflexionar sobre su experiencia personal e implicados en la realidad colectiva

Formas de hacer un relato biográfico:
1.    Localizar documentos personales (narrativas autobiografías, diarios, correspondencia, etc.)
2.    Encargar una narración o grabación de su biografía en solitario.
3.    Entrevista biográfica (diálogo abierto, respuestas claras, cronología precisa, referencias explicativas referentes a terceras persones, ambientes, lugares concretos, ...). Cuanta mas precisión, mas validación objetiva con otras fuentes. Aquí se incluyen también los relatos biográficos.

Reglas para realizar la entrevista:

1.    Garantizar la comodidad del informante.
2.    Estimular les ganas de hablar de nuestro informante. Sugerir el dialogo y la confidencia evitar respuestas afirmativas o negativas.
3.    Las preguntas durante la entrevista no deben ser de carácter múltiple, deben ser claras, no deben inducir al error.
4.    El encuestador no ha de hablar si no es necesario. Ha de llenar los silencios (pedir precisión de hechos, de fechas, de detalles,...)
5.    Evitar dirigir excesivamente la entrevista (no hacer preguntas concretas, ni cerradas que quitan espontaneidad).
6.    La entrevista mas problemática es la primera, o entrevista piloto, sirve para establecer el primer contacto y de esta forma  conseguir un primer borrador general de su biografía (grandes etapas de la su vida), que será un punto de referencia si el informante padece algún tipo de "lapsus".
7.    En las siguientes entrevistas comenzar repasando la transcripción del día anterior, comentándola  y/o completándola
8.    Las sesiones debe durar tanto tiempo como la entrevista pueda mantenerse sin agotar al informante.
9.    El informante debe expresarse sin interrupciones solo en casos extremos debe orientarse la entrevista hacia otros temas
10.  El éxito depende en gran medida del grado de confianza y de cordialidad establecidas con el informante ( feedback ).

Ha de haber una aceptación del sujeto y sus circunstancies, es una cuestión de ética profesional.

Grabación de la Entrevista.

1.    Cassette, "autoreverse", cinta 90". (para garantizar la continuidad).
2.    Un dictaphone para la transcripción, esto permite la sincronía entre lo mecanografiado y la audición.
3.    La literalidad es un tema delicado, Una propuesta:
1.    .Revisar les errores de concordancia morfológica.
2.    .Recoger pausas, énfasis, etc., en símbolos.
3.    .Mantener todas las expresiones, giros y "jerga“

Hacer constar si se ha manipulado.

Soporte Informático.

1.    Confeccionar un archivo con la transcripción literal de la entrevista
2.    Realizar una cronología de las etapas mas importantes del informante.
3.    Realizar un registro de las personas citadas durante la narración

Realizar esquema organizativo sobre los temas a tratar  (socialización, trabajo, experiencias  migratorias, asociacionismo, movilidad socioprofesional, creencias religiosas, valores, ideología política, alienación cultural, procesos de desviación y marginalización o exclusión…)

Análisis e Interpretación

1.    Elaboración de una ficha técnica  con los datos biográficos del informante
2.    Elaboración de las historias de vida
3.    Justificación de la selección de un caso único.
4.    Justificación de la validez del estudio del o de los casos en relación con los objetivos.
5.    Explicación del procedimiento empleado

 Realizar una descripción objetiva y sistemática. Eventualmente se pueden cuantificar aspectos que se consideren relevantes

  
¿Cómo investigar con historias de vida en general?

       Con las historias de vida y los materiales biográficos en general se investiga de muy diversas maneras. La menos “biográfica” de las maneras es la de aquellos que se sirven de los datos biográficos para completar investigaciones de tipo cuantitativo basadas en encuestas o sondeos con base estadística. La historia de vida, así, se convierte en un adorno no necesario ni de primera importancia puesto ahí, como dice Ferrarotti (1981, p. 39) “para edulcorar los rigores de las medidas cuantitativas exactas”.

       Otros se sirven de las historias de vida para ilustrar con ejemplos cualitativos y como corroboración anecdótica lo que se ha investigado por otras vías.

       En otros casos, las historias o los relatos de vida son tomados como fuente de datos y utilizados para encontrar en ellos lo que se busca más allá de ellos. Es el caso, por ejemplo, de Daniel Bertaux en la investigación ya citada sobre el paso de la panadería artesanal a la industrial en Francia. ¿Dónde encontrar este proceso? El proceso está en vivo en aquellos que lo han vivido y en el transcurso de la historia que han vivido, esto es, en los panaderos que vivieron el proceso y en el proceso tal como lo vivieron. Habrá que buscarlo en la vida de los panaderos, en su historia de vida. Pero no en toda ella sino en ese tiempo que corresponde al proceso mismo. Bertaux se servirá, por tanto, de relatos de vida más que de historias de vida.

       En cualquiera de estos casos, la historia de vida es utilizada ya sea como técnica, como instrumento para otra cosa o, es su uso en Bertaux, como el método de acceso a la realidad social. En cualquier caso, se reduce a la función de auxiliar.

       ¿Puede pensarse en una investigación en la cual la historia de vida no sea utilizada para otra cosa más allá de ella misma? ¿Una investigación en la cual la historia de vida sea lo que se ha de investigar?

       Centrarse en la historia de vida como en el qué de la investigación y no como en un instrumento de ningún tipo para otra cosa, es la posición más actual al respecto. Esta es la manera mejor para aprovechar toda su potencialidad heurística.

       No quiere ello decir que los otros usos sean científicamente “ilícitos” sino que se quedan cortos y reducen a segundo plano lo que debe y puede ocupar el primero.

       ¿Qué fundamento se puede aducir para sostener una investigación centrada en la historia misma? En palabras de Ferrarotti (1981, p. 4), “la historia de vida es la contracción de lo social en lo individual, de lo nomotético en lo idiográfico”. Siendo esto así, en la vida de cada cual está toda su sociedad vivida subjetivamente, que es la única manera de ser vivida que una sociedad tiene, pues una sociedad existe en sus miembros o no existe en absoluto.

       Una historia de vida es una práctica de vida, una praxis de vida en la que las relaciones sociales del mundo en que esa praxis se da son internalizadas y personalizadas, hechas idiografía. Esto es lo que justifica poder leer o descubrir toda una sociedad en una historia de vida. De nuevo, en términos de Ferrarotti, “todo acto individual es una totalización de un sistema social” (1981, p. 45). Más claramente, en otro pasaje del mismo autor: “El acto como síntesis activa de un sistema social, la historia individual como historia social totalizada por una praxis: estas dos proposiciones implican un camino heurístico que ve lo universal a través de lo singular, que busca lo objetivo sobre lo subjetivo, que descubre lo general a través de lo particular. A nuestro parecer, esto invalida la validez universal de la proposición aristotélica: «No existe ciencia que no sea ciencia de lo general». No. Puede existir la ciencia de lo particular y de lo subjetivo y tal ciencia llega por otras vías –vías en apariencia muchas veces paradógicas– a un conocimiento de lo general” (1981, p. 47).

       Según esto, no tiene sentido preguntarse cuántas historias de vida son necesarias para un estudio social determinado. Con una es suficiente. Se está aquí fuera de toda consideración de tipo estadístico o representativo.

       Sin embargo, la cosa es un poco más compleja de lo que el mismo Ferrarotti parece indicar. En mucho depende de qué es lo que se busca en la historia de vida o con la historia de vida. En la mayoría de los casos se han buscado y se buscan datos, esto es, hechos comprobables, objetivos, sea este término entendido en sentido fuerte o en sentido débil.

       Cuando se buscan datos en las historias de vida, se plantean todos los problemas que los datos plantean en cualquier método o enfoque investigativo. Sobre todo la confiabilidad de los mismos. Es claro que, en este caso de las “historias de vida” toda la problemática de los datos tiene características propias cuyo examen detallado nos sacaría de los límites impuestos a este estudio.

       La confiabilidad tiene su manera de ser afrontada en los métodos cuantitativos. En cada método cualitativo ha de ser resuelta por vías específicas. En general, de todos modos, la confiabilidad se resuelve por la contrastación entre datos, sea por número, sea por repetición, sea por confirmación de nuevos y otros con respecto a aquellos bajo examen.

       Si se buscan datos, hay que multiplicar las historias de vida. ¿Cuánto? ¿Cuántas historias de vida son necesarias? Puesto que la muestra estadística no es la adecuada por múltiples motivos, se recurre a distintos procedimientos muchas veces poco convincentes. Cuando O. Lewis selecciona la familia Sánchez para su estudio, indica, como de pasada, pero quizás sugiriendo una cierta representatividad, “la familia Sánchez formó parte de una muestra al azar de setenta y una familias seleccionadas en Bella Vista para fines de estudio” (p. xxvii). Sin embargo, más adelante recurre a criterios netamente subjetivos en cuanto basados en su experiencia y cuyo valor tenemos que aceptar confiando en su palabra: “…me di cuenta de que esta sola familia parecía ilustrar muchos de los problemas sociales y psicológicos de la  vida mexicana de la clase humilde” (p. xxix).

       Otros resuelven la confiabilidad mediante la muy socorrida y a veces mal conceptualizada y peor utilizada “triangulación”, que es un procedimiento al fin y al cabo de contrastación. El número de historias será, entonces, el necesario para “triangular”.

       M. Catani (en Marinas y Satamarina, 1993) –pero no es el solo, además de Ferrarotti– considera que es suficiente una sola historia, pero ello se justifica, según L. V. Thomas en el prefacio a la obra del mismo Catani, Tante Suzanne (1982), mediante tres criterios de validación. Traduzco y reproduzco: “Las referencias a la vida cotidiana son lo suficientemente numerosas como para designar, más allá de las características personales, un modo de vida (…) avaladas además por la descripción de la vida cotidiana (del pequeño pueblo) (…); la segunda forma de verificación es ofrecida por los encuentros con los contemporáneos del narrador: se constata una convergencia que reenvía directamente al sistema de valores, cuando aparecen las mismas opciones a propósito de situaciones diferentes (…). La observación constituye, finalmente, una tercera forma de verificación (…); las entrevistas de control se escalonan durante diez años y contienen siempre, bajo aspectos anecdóticamente nuevos, la referencia a los mismos valores” (pássim). Catani puede hacer eso porque en realidad no se atiene exclusivamente a los datos ni está obsesionado por ellos.

       Alguien, como Nicole Gagnon en Canadá, multiplica los relatos hasta ciento cincuenta, pero esto ya está regido, en el fondo, por criterios más cuantitativos que cualitativos.

       Quien ha encontrado un medio ingenioso para resolver el problema del número de historias de vida necesarias, es Daniel Bertaux mediante el concepto e instrumento denominado por él “saturación” (ver en Marinas y Santamarina, 1993). Según esto, un tema se considera completo en cuanto a los datos que lo constituyen cuando un nuevo relato de vida no añade nada distinto a lo que aportaron los relatos precedentes. Así, pues, los relatos se han de multiplicar hasta que ya no surjan novedades. En ese momento se considera que el tema está razonablemente “saturado”.

       Si en vez de centrarse en los datos, la investigación se centra en la historia misma de vida sin buscar nada distinto de lo que ella comunica sino el sentido que en ella está presente y que pone las condiciones de posibilidad para que sea la que es y no otra, el investigador se encontrará de frente con los “significados” que construyen esa vida y esa historia. Si en vez de centrarse en los datos, se centra en los significados, esto es, en esos complejos culturales que, a partir de las prácticas de vida comunes a un grupo humano determinado (comunidad o sociedad) y participadas por todos sus miembros, se constituyen como integraciones de esas mismas prácticas, de experiencias, valores y representaciones sociales idiosincrásicas del grupo y por lo mismo generales (nomotéticas) en todos y cada uno de dichos miembros, bastará una sola historia pues en cada persona está la cultura y cada persona está en su cultura. Como ha dicho Edgar Morin[7]: “Se trata no tanto de un determinismo sociológico exterior, sino de una estructuración interna. La cultura, y, por el camino de la cultura, la sociedad, están en el interior del conocimiento humano; el conocimiento está en la cultura y la cultura está en el conocimiento. Un acto cognitivo individual es ipso facto un fenómeno cultural, y todo elemento del complejo cultural colectivo puede actualizarse en un acto cognitivo individual”.

       La persona que narra su historia tiene control sobre muchos de los datos de esa historia, esto es, al disponerse a narrarlos, tiene conciencia de ellos y por lo mismo controla si los va a narrar o no y cómo los va a narrar. Sobre otros no lo tiene ya sea porque los ha olvidado, ya sea porque “se le salen” sin querer, ya sea porque están distorsionados en su memoria, pero sobre los significados no tiene ningún control pues están presentes en toda su vida y en toda su forma de narrarla: en el lenguaje, en la organización, en el ritmo de la narración, en la veracidad tanto como en la falsedad consciente o inconsciente de lo narrado, etc., etc. La persona no posee los significados sino que es poseída por ellos. En este sentido, Ferrarotti tiene razón cuando afirma que la sociedad está en cada persona; sólo se trata, por parte del investigador, de descubrirla.

       Lo importante en esto es que en la historia de vida de una persona se conoce toda una sociedad no tanto en sus datos, que pueden conocerse de múltiples maneras, sino en las estructuras profundas que constituyen su sentido. Para esto, no hay mejor vía que la “historia de vida”. La “historia de vida” se convierte, así, en todo un enfoque epistemológico para el estudio de las realidades sociales. No solamente en un método propio sino en toda una manera autónoma de investigar, con sus propios fundamentos teóricos y sus propios modos de conducir la producción del conocimiento.

Bibliografía


Bertaux, Daniel, (1980), “L’approche biographique; sa validité méthodologique, ses potentialités” en Cahiers Internationales de Sociologie, vol. LXIX. pp. 197-225.
Ferrarotti, F., (1980), “Les biografías comme instrument analyttique et interprétatif” en Cahiers Internationaux de Sociologie, vol. LXIX, p. 227-248.
Ferrarotti, F., 1980, “Les biografías comme instrument analyttique et interprétatif” en Cahiers Internationaux de Sociologie, vol. LXIX, p. 227-248.
Pujadas, J.J., (1992), El método biográfico: el uso de las historias de vida en ciencias sociales. CIS. Madrid.
Sarabia, B., (1986), “Documentos personales: historias de vida” en García Ferrando, J.; Ibáñez, J.; Alvira, F., (1990), El análisis de la realidad social. Métodos y técnicas de investigación.  Madrid. Alianza.
Taylor, S.J..; Bogdan, R. (1986), Introducción a los métodos cualitativos de investigación. Barcelona. Paidós.

[2][1] Becker, H., (1971), Los extraños. sociología de la desviación. Buenos Aires. Tiempo contemporáneo.
Goffamn, E., (1972), Estigma. Buenos Aires. Amorrortu.
Goffamn, E., (1972), Internados. Buenos Aires. Amorrortu.
Goffamn, E., (1975), Problemas de la juventud en una sociedad organizada. Barcelona. Península.





4 comentarios:

  1. La realidad que importa es lo que las personas perciben como importantes.

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  2. la historia de vida es el mejor paoyo que se tiene para relaizar una entrevista,dandonoes a conocer difernetes datos que nos permite concer de una sola persoan si no de toda una sociedad.

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  3. La “historia de vida” se convierte, así, en todo un enfoque epistemológico para el estudio de las realidades sociales. No solamente en un método propio sino en toda una manera autónoma de investigar.

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  4. Las historias de vida se enmarcan dentro de una de las corrientes metodológicas más importantes en Ciencias Sociales. Su metodología designa el modo en que enfocamos los problemas y buscamos las respuestas: las Historias de Vida son una forma particular de ello.
    En Ciencias Sociales prevalecen dos perspectivas teóricas principales: el positivismo y la fenomenología.
    Con origen en los teóricos del siglo XIX y XX (A Comte y E. Durkheim) Busca hechos o causas de los fenómenos sociales. Durkheim afirma que el científico social debe considerar los hechos o fenómenos sociales como “cosas” que ejercen influencia externa sobre las personas.

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